Las Ninfas del Bosque Encantado

3/02/2008

Bebé Adrih Sueña

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Maravilloso viaje a la fantasía, donde el protagonista que aún está en proceso de gestación es un bebé índigo, un ser excepcional rodeado de luz y sabiduría quien recuerda su verdadero origen, cuando su madre que es maestra, lee a los alumnos un cuento que describe el lugar de donde el proviene.
Estas páginas son un homenaje a la vida. Adrih en su estado embrionario, cuando duerme disfruta hermosas aventuras; hace nuevos amigos descubriendo islas vírgenes y tesoros de piratas. Sus vivencias encierran un mensaje especial que el desea trasmitir a los futuros padres, a los niños y a toda la humanidad.
Esta obra ha sido inspirada en un gran amigo, a quien admiro profundamente por su sabiduría y calidad humana. Alguien que me enseñó a ver a través de la sencillez de su mirada una luz especial que va mas allá del común entendimiento, para convertirse en la mas genuina chispa de inspiración. Alguien que me llevó a imaginar que realmente el viene de un mundo mágico en el cual me sumergí, para descubrir la historia que he venido a contarles.

Canción

Es mágico mi vuelo, sobre una nube azul,
En compañía de estrellas, de refulgente luz,
Conozco mundos nuevos y un águila real,
Que en sus inmensas alas, me llevará a volar.
Un venado muy blanco, me espera en Sumapaz,
Para que vamos todos, la luna a visitar
Y en el jardín de rosas, un sabio roble está
Contando mil historias, envueltas en fragancia,
A las pequeñas ninfas, que al sol quieren besar.
Mamá enseña en la escuela, a niños como tú
Que traen la paz al mundo, con sonrisas de luz.
Mariposas alegres, que danzan y suspiran
Y un Hada muy hermosa, con ternura las mira...
“Y yo sigo creciendo, cada día un poco mas,
suspiro, río y sueño, en el vientre de mamá”...
Sofía mi hermana, cuenta que hay un Patito Cuá,
Que ansioso a mí me espera, me enseñará a contar,
Me mostrará en su estanque, a un sapo grande...grande...
Que por una princesa, lloraba sin cesar.
Ven llévame en tus sueños te enseñaré a volar,
Sobre el mar infinito, conmigo aprenderás,
Verás que hay una barca y muchas caracolas,
Tesoros de piratas, que iluminan las olas...

Sobre el hermoso encaje de la espuma del mar,
¡Ven, llévame en tus sueños, te enseñaré a volar!

2/23/2008

Bebé Adrih Sueña

Fragmento del libro:
-Hablando de vejez y tiempos idos... Dijo el águila real filosofando un poco, yo he pasado ya algunas veces por experiencias similares: “Debido a la destreza con la que fui dotada para volar y llegar a la cúspide de los cerros mas altos, he tenido que ingeniarme estrategias, para afrontar los rigores del tiempo y la naturaleza”. Cuando me torno vieja y mi plumas empiezan a perder su vigor, suelo emigrar hacia las altas cumbres y desgarro gran parte de ellas hasta quedar casi desnuda, luego golpeo mi pico sobre algún peñasco y espero temblorosa, adolorida y paciente, hasta que mis plumas y mi pico se hayan renovado, entonces expando mis alas y emprendo el vuelo ávida, por conocer hermosos horizontes que me esperan.
Ante aquella detallada explicación del águila real, Bebé Adrih que estaba allí en brazos de la nana, se quedó sorprendido, pues acababa de recordar lo familiar que le resultaba aquella historia, el personalmente había presenciado algunas veces su maravillosa renovación y compartido la dicha de volar sobre las alas del ave de tan excelso linaje, ahora ella parecía no recordarlo porque el tenía un aspecto diferente.

Al dirigir la mirada hacia las altas cumbres, el pequeño logró recordar, los sucesos de una hermosa mañana de hace ya mucho tiempo.

Adrih observaba desde los empinados cerros, a una hermosa águila que feliz graznaba mientras volaba. El ave permaneció durante mucho tiempo, en aquel escenario inmaculado bajo la mirada atenta y extasiada de Adrih, que no quería perder ningún detalle de aquella ceremonia, realizada con tal magnificencia. A escasos metros del lugar donde se encontraba, escuchó los graznidos lastimeros del polluelo del águila. Entonces, se acercó hasta el nido y al ver al tembloroso y solitario aguilucho, de escasas plumas y aspecto escuálido se sintió conmovido, pues le pareció indefenso y susceptible en la cima empinada de los peligrosos riscos. Allí se quedó durante un breve tiempo, contemplando al polluelo, pero al imaginar lo que sería aquel frágil aguilucho dentro de algunos meses, su perspectiva cambió, “Aquel escuálido polluelo, lograría ser un águila real tan majestuosa y bella, como la que en éste momento surcaba el horizonte”.

¡Atalaya! Dijo Adrih al pequeño y asustadizo aguilucho. Desde hoy tu nombre será Atalaya. Y el pequeño polluelo lo miró fijamente, con su mirada fría impenetrable, como si aquel frágil pedacito de vida desplumada, pretendiera que sus ojos, quedaran grabados para siempre, en la memoria del pequeño y amigable ser, que había tenido la osadía de escalar los empinados y peligrosos riscos, donde tan solo las águilas logran llegar.

¡Atalaya! Decía Adrih, mientras colocaba suavemente al pequeño aguilucho, entre la palma de su mano y no dejaba de mirar sus ojos.

“Aquel encuentro, fue solo el inicio de una hermosa e inquebrantable amistad”.

A los pocos días, cuando Adrih escalaba los cerros con el propósito de visitar a su pequeña amiga, presenció su primera lección de vuelo. Mamá águila, parecía realmente disgustada con Atalaya, pues graznaba fuertemente, mientras con sus garras empujaba el nido donde se encontraba su pequeña y asustada amiga, lanzándolo con ímpetu al vacío, con el aguilucho dentro.

Adrih, cerró los ojos y contuvo la respiración. ¿Que pretendía mamá águila, acaso aquella ave de rapiña carecía completamente de instintos maternales?. Atalaya debía estar realmente asustada. Su escuálida amiga, posiblemente sufría en éste momento, un grave estado de pánico. Pero cual no sería la sorpresa de Adrih, cuando al abrir los ojos, vio al aguilucho aleteando con fuerza. Lo cierto, es que parecía estar disfrutando su primera lección de vuelo. Entre tanto mamá águila volaba orgullosa haciendo círculos en derredor, dándole ánimo e inspirándole confianza.

Seguro que Atalaya jamás olvidará éste día. Pensó el pequeño, quien con una sonrisa de satisfacción, siguió escalando los escabrosos cerros, para felicitar a su pequeña amiga por la espectacular proeza que había realizado.

Marta Lilián Molano L

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1/30/2008

Reencuetro con Atalaya





¡Atalaya!Dijo Adrih al pequeño y asustadizo aguilucho. Desde hoy tu nombre será Atalaya. Y el pequeño polluelo lo miró fijamente, con su mirada fría impenetrable, como si aquel frágil pedacito de vida desplumada, pretendiera que sus ojos, quedaran grabados para siempre, en la memoria del pequeño y amigable ser, que había tenido la osadía de escalar los empinados y peligrosos riscos, donde tan solo las águilas logran llegar.
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